Una vez me mintieron de tal forma, que me dolió
tanto y entonces aprendí a ir siempre de frente, con la verdad. Cuando me falló
quien menos imaginaba, entendí que las palabras deben cumplirse y hay que
hacerse cargo de nuestros actos. Un día lastimé alguien y fue ahí que aprendí a
pedir perdón. Viví tan triste por mucho tiempo hasta que una noche me di cuenta
que es más lindo sonreír que llorar. Perdí tiempo con cosas que no valían la
pena y noté que la vida pasa demasiado rápido para perdérsela esperando algo
que nunca va pasar, que tiene sentido enamorarse y pelear por lo que uno
siente. Aprendí que en la vida muchos te van a lastimar, pero tienes que
descubrir las personas por las que vale la pena sufrir. Me dijeron que tienes
que tener grandeza para aceptar tus errores y una gran valentía para saber
pedir perdón. Comprendí con todo lo bueno y lo malo de la vida que tienes que
superar lo que duele, luchar por lo que en verdad amas, y vivir cada momento
como si no hubiera un mañana.
Micaela
